Carlos Vidal sj: «Cuando la vocación surge sinceramente, sientes el gustito de la libertad»

En esta #EntrevistaDeLaGente Carlos responde sin tapujos las respuestas de nuestros seguidores. ¡Lee lo que nos contó!

Ya se cumplió un año desde que Carlos Vidal sj se ordenó como sacerdote. Desde entonces, para él han sido escasos los momentos de tranquilidad. Actualmente trabaja en el colegio José Antonio Lecaros de Estación Central y en la Red Juvenil Ignaciana, y quienes conviven con él aseguran que permanente está “volando” por todos lados, dejando una estela tras su rápido caminar. En medio de esa vorágine Carlos se dispone a responder las preguntas de nuestros seguidores.

Estamos listos para comenzar, pero suena su celular. Levanta la mirada denotando cierta culpa y también la necesidad de contestar. Le damos el paso. Tras unos minutos retomamos la conversación. Esta vez pone su celular en modo avión. No hay otra forma.

1.- Marcos Sepulveda (@marcossepu): ¿Cómo lo haces para compatibilizar tus tiempos?

Corro, literal y metafóricamente. Corro demasiado para tratar de responder sobre todo a las cosas de sacramentos en general. No sé si es el fervor inicial, pero siento una responsabilidad que no me permite decir que no. No es algo que me enorgullezca, es algo que me cuestiona y que me interpela, porque tengo que ir ordenando, ponderando y discerniendo mejor. Debo hacer una revisión en lo cotidiano para reconocer la necesidad de tener un tiempo libre para disfrutra la vida que Dios me ha dado ya sea haciendo deporte, compartiendo con amigos y amigas, leyendo un buen libro o viendo una película, ese tipo de cosas muy gratuitas que hace bien que estén en lo cotidiano.

2.- Luis Fernando (@romeroalvarez.neof): ¿Cómo te imaginas la Iglesia en Chile en 20 años más?

Primero, decir que la Iglesia no es la misma en todos los lugares, cada Iglesia tiene sus particularidades. Y bueno, no sé si es lo que imagino, pero al menos lo que sueño es una Iglesia que recoja la diversidad de los distintos lugares y que pueda acoger el sentimiento más universal de amor, de cariño, de fe, de trabajo por la justicia. Que cuente con devociones, con sensibilidades. Me imagino una Iglesia mucho más diversa, fragmentada en lo práctico, pero mucho más madura en el fondo, fomentando un sentimiento de cariño a Dios.

3.- Ale CJC (@halejandracjc): ¿Qué es lo que te enamoró de Jesús?

Me enamoró el abismo que se produce en los ejercicios espirituales al encontrarse la vida entregada y ofrecida totalmente, que eso no significa tener certezas, sino que significa como disponerla, compartir eso con alguien que va a estar. Esa incodicionalidad y fidelidad es para mí una experiencia de amor. Jesús es alguien que salió al encuentro amorosamente y que prometer estar contigo en el desarrollo de tus talentos, de tus dones, en tu capacidad de perdonar y ser misericordioso contigo mismo y con los demás. Esa invitación a entregar la vida de esa manera, que me produce vértigo, que es como un abismo, es algo que me seduce. Esos riesgos me seducen.

4.- Luis Paredes (@luis_2001paredes): ¿Qué llamado te hizo Dios?

Hubo dos momentos. El primero fue racional y se dio mientras estudiaba. Era segundo año de Tecnología Médica, participaba en la CVX, tenía un apostolado, estaba haciendo atletismo, estaba enamorado, y en algún momento hubo algo en la soledad de las largas horas de estudio que me hizo cuestionarme y preguntarme si eso que estaba estudiando era lo que quería para siempre y con lo que quería disponerme a servir a Jesús, a jugármela por su Reino. Luego hubo otro momento que tuvo que ver con encontrarme con otros. En un apostolado en que debía acompañar a dar la comunión y compartir con enfermos en el mismo hospital al que iba como estudiante, pero ahora con otros ojos. Me aproximé con los ojos de un servidor de la fe y lo que me animaba era el contato más humano e íntimo. Esa fue una experiencia afectiva en que Dios irrumpió a través del dolor de los enfermos, de los abandonados, de aquellos que están en las camas de hospitales. Eso me dio vuelta el tema de los estudios, me tocó algo profundo y me desarmó afectivamente.

5.- Mauricio (@mauriciochaigneau): ¿Qué es la misa?

Aunque pueda sonar polémico, para mí la misa, por un lado, es como la frustración más grande de la humanidad, porque es un momento en el cual recordamos y hacemos presente a un señor que todavía no puede incluir a todos para sentarse en una misma mesa y compartir el mismo pan. Es un momento para caer en cuenta de eso, de que hay mucho por hacer, de que hay un deseo de Dios que mucho ha deseado compartir ese momento con los apóstoles, con sus discípulos, con sus amigos y amigas, y que estamos buscando como hacerlo ya sea como Iglesia y como comunidades.

6.- Carmen Güemes: A menos de un año de tu ordenación, ¿cómo ha sido este tiempo de tu ejercicio sacerdotal? Ha respondido al viejo dicho usado por ti en otras ocasiones, «que sea como Dios quiera»?

Están usando mis propias palabras, jajaja. Eso es bueno y comprometedor. Y sí, el que sea como Dios quiera lo decía en su momento entre una certeza de consolación y una ironía de algunas desolaciones que me han acompañado en el camino. Porque en estos tiempos no solo hay que tener espalda para aguantar con altura de miras las situaciones de abuso, de denuncia, de desencanto, de desprestigio, sino que también hay que tener pecho para acoger muchas otras experiencias de cariño, de misericordia, de cercanía. Se cura te abre y te expone a realidades que de otra manera no se hubieran dado. Eso me hace consciente del bien que puedo hacer.

7.- Rodolfo Orozco: ¿Estás seguro de tu vocación religiosa y haber sentido el llamado de Dios, porque el sacerdocio ciento por ciento es muy difícil hacerlo vida?

Estoy completamente de acuerdo, el sacerdocio al 100% es Jesucristo y uno está intentando hacer lo que puede. Yo entiendo el sacerdocio dentro de la vida religiosa y la vida religiosa me pone el sacerdocio como un camino, como una búsqueda, no como una perfección que voy a realizars ahora. Es un ser peregrino, esa es la imagen que me anima, porque si me pongo a comprar con la seguridad de que está todo resuelto en mi vida la verdad es que me agobio, me angustio y no es posible, no hay cómo hacerlo. Nadie puede tener resuelto el resto de sus días, al final la vida es un don y el don se va dando a medida que se va caminando. Así, desde esa perspectiva, estoy seguro, pero mi seguridad se acaba en los próximos cinco minutos, jajaja.

8.- Sebastián Reveco: ¿Que has vivenciado en la vida religiosa que sea “imposible” de vivenciar en la vida laical y que hoy por hoy siga fortaleciendo tu opción vocacional? 

Hay una intimidad espiritual y humana de la vida sacramental que la vida religiosa te dispone a encontrar. Quizás como laico podrías vivirlo, porque se hacen misiones preciosas, pero creo que es un contacto con la gente que me vuelve a colocar en la situación vocacional de eleccióin, de decir aquí está el amor de Dios que me colocó al borde de un abismo… eso es potente. No quiero ser injusto, porque no sé si es algo exclusivo, pero los últimos 12 años que he vivido jamás los habría vivido como laico. El haber cambiado mi eje de estudios desde las ciencias médicas a la filosofía, el introducirme en las villas miserias de Buenos Aires, conociendo esas realidades de perfieria, de migración, es un privilegio. El conocer la pobreza múltiples tipos de pobreza en Antofagasta. Ni hablar de los tres años de estudio en Brasil… Entonces, insisto, todo eso yo no lo hubiera vivido como laico.

9.- Josel Aviles: ¿cómo diferenciar la vocación de un introyecto familiar?

Es súper fácil, la vocación no es un mandato a seguir por un otro externo, sino que en último término siempre va a ser una existencia arrojada cara a cara con un Dios que te llama y te anima a vivir, eso uno lo reconoce porque es una situación que te libera. Cuando uno responde a cosas que otros esperan de ti, uno se va envolviendo en un cúmulo de prisiones, de esclavitudes y de infelicidades, cuando hay una vocación que surge más sinceramente tu sientes el gustito de la libertad con la que estás eligiendo.