La formación jesuita


formacion-jesuita-01Los jesuitas nos formamos para la misión, es decir, para “poder ayudar con el divino favor las ánimas suyas y de sus prójimos”, como nos dijo Ignacio de Loyola. En nuestros días, el desafío de servir a la fe y promover la justicia implica formarnos para dialogar y colaborar con hombres y mujeres en la construcción de un mundo más humano y profundo. Nuestra formación se entiende como un proceso progresivo de integración de la vida espiritual y comunitaria, del apostolado y de los estudios. La Compañía aspira a formar apóstoles libres y preparados, ingeniosos y responsables, hombres en los que se pueda confiar a ciegas. Es decir, personas disponibles a la misión de la Compañía, capaces de ser enviados.

A continuación te presentamos las etapas de la formación del jesuita.

El noviciado


el-noviciado-02El noviciado es la primera etapa de nuestra formación jesuita. Durante dos años, el novicio conoce la Compañía más profundamente y aprende su “modo de proceder” a través de experiencias apostólicas y de oración. Es una etapa fundante en la vida espiritual del jesuita, donde la relación con Dios se convierte en la relación fundamental de su vida. El mes de Ejercicios Espirituales es el pilar de esta etapa.

Luego de los dos años, la etapa culmina con la profesión de los votos perpetuos. Revisa más detalles en ¿Qué son los votos? y El noviciado.

El juniorado y la filosofía


estudios-jesuitasDurante el juniorado los jesuitas nos acercamos a la riqueza de las humanidades. Estudiamos literatura, arte, historia, idiomas, y otros temas, para sensibilizarnos con las diversas expresiones de la vida humana y abrir nuestros horizontes.

Además de humanidades, los jesuitas estudiamos filosofía. El objetivo es aprender a pensar, formando nuestro sentido crítico. La filosofía nos conecta con otras maneras de pensar y prepara las bases para los estudios teológicos.

En Chile, buena parte de estos estudios se realizan en la Universidad Alberto Hurtado, aunque también se pueden tomar otros ramos para fortalecer talentos más particulares y prepararse más específicamente en ciertas áreas. Algunos jesuitas también son enviados a Argentina u otros países a realizar estos estudios.

Al igual que en las demás etapas de formación, el estudiante jesuita continúa colaborando con algún apostolado algunas horas a la semana, integrando las diversas dimensiones de su vida religiosa e incorporándose paulatinamente al Cuerpo de la Compañía.

El magisterio


2014-02-10 11.03.16El magisterio es una etapa que media entre la filosofía y la teología. El estudiante jesuita interrumpe los estudios y vive una experiencia apostólica de tiempo completo en alguna obra de la Compañía.

Lo más común es enviar a los “maestrillos” a colaborar en instituciones educativas de la Compañía (de ahí el nombre) y dura alrededor de dos años. Esta etapa ayuda a integrar los diversos aspectos de la vida del jesuita en formación, de manera que sus estudios y su vida espiritual se vean desafiados por los problemas cotidianos del mundo de hoy.

Algunas veces jesuitas chilenos son enviados a servir misiones en el extranjero. También vienen de otras Provincias a colaborar en Chile. Podemos ver a los jesuitas maestrillos colaborando en algunos colegios, en el Servicio Jesuita a Migrantes, en el Hogar de Cristo o en la Misión Mapuche de la Compañía de Jesús.

Se reúnen dos veces al año para compartir experiencias y renovar su consagración religiosa al servicio de la misión.

La teología


2008-03-21 00.33.45El objetivo de los estudios de teología en el primer ciclo es adquirir los elementos fundamentales de nuestra fe para transmitirlos y adaptarlos a las personas de nuestro tiempo. La Compañía busca que los jesuitas manejen muy bien la riqueza de nuestra tradición y la hagan dialogar con las búsquedas de nuestros contemporáneos. Asimismo, es un tiempo especial de preparación para el sacerdocio.

Actualmente esta etapa de formación se realiza en una gran variedad de contextos comunitarios y académicos en el mundo: en comunidades pequeñas o grandes de tipo más tradicional, en ciertos casos en una cierta inserción y cercanía a los pobres. En Chile realizamos los estudios teológicos en la Pontificia Universidad Católica, aunque hay también jesuitas chilenos estudiando la teología en Colombia y Brasil.

Es común que después de la teología los jesuitas hagamos estudios de especialización, por lo general fuera del país: maestrías, doctorados o carreras diversas que ayuden a la misión del Cuerpo de la Compañía.

Usualmente la ordenación sacerdotal es solicitada por el estudiante uno o dos años después de terminada la teología, aunque también puede ordenarse después de los estudios especiales.

La Tercera Probación


Entre quince y veinte años después de haber ingresado en la Compañía, todos los jesuitas participan de una última experiencia formativa: la Tercera Probación. Se trata de una instancia similar a la del Noviciado, esta vez de carácter marcadamente internacional, que dura 6 meses.

El objetivo es renovar el llamado a vivir y morir en la Compañía, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo. El mismo Ignacio lo expresa en las Constituciones de esta manera: “… acabada la diligencia y cuidado de instruir el entendimiento, insistir en la escuela del afecto, ejercitándose en cosas espirituales y corporales, que más humildad y abnegación de todo amor sensual y voluntad y juicio propio y mayor conocimiento y amor de Dios nuestro Señor pueden causarle; para que habiéndose aprovechado a sí mismos, mejor puedan aprovechar a otros a gloria de Dios nuestro Señor” (Constituciones, 516).

En Chile se encuentra una de las tres casas para la Tercera Probación en América Latina y el Caribe, ubicada en la comuna de Calera de Tango, al sur de Santiago. Las otras dos están en Cuba y México.

Los últimos votos


ultimos-votosDespués de la tercera probación, si el jesuita ha sido considerado apto para ser de la Compañía, ésta lo invitará a hacer sus últimos votos (los mismos que hizo al finalizar el noviciado, pero esta vez públicos y solemnes) y lo admitirá plenamente en ella, como jesuita formado, ya sea como profeso o como coadjutor espiritual.

Hechos sus últimos votos, el jesuita se encuentra listo y dispuesto para ser enviado a trabajar donde la Compañía juzgue que podrá ser de mayor servicio a Dios y bien para el prójimo.

Formación permanente


El jesuita nunca puede dejar de estudiar si pretende colaborar adecuadamente en el trabajo con el Señor. Por eso, si bien la formación formal termina con los últimos votos, el jesuita, para un mejor servicio divino, deberá mantenerse actualizado y al tanto del desarrollo del pensamiento y de la reflexión contemporáneos.

La formación de los hermanos


hermano-jesuitaEl hermano jesuita responde a un llamado especial del Señor y a través de los votos de pobreza, castidad y obediencia forma una comunidad con los demás miembros de la Compañía de Jesús, dedicando toda su vida y todas sus fuerzas a la misión de la Iglesia. Es un hombre comprometido en el servicio.

La formación del hermano va de la mano con la de todo jesuita, tiene las mismas experiencias en el noviciado, las mismas oportunidades en la educación y la misma vida en la comunidad religiosa. Dependiendo de su vocación específica puede completar o realizar estudios en muchos campos como la educación, la tecnología, la ingeniería, el derecho, la medicina, el trabajo social, la sociología, entre otros.

Su vocación es apostólica, comprometida en la lucha por la fe y la promoción de la justicia. No recibe el orden sacerdotal, pues su fin no es ejercer las funciones sagradas de la liturgia o administrar los sacramentos, sino desde su vida dar un testimonio radical de entrega a los demás.

Discierne

La llamada de Dios

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