Germán Méndez sj: “Vivir la vocación sacerdotal en este contexto no es poca cosa”

En el equipo de Vocaciones Jesuitas decidimos hacernos a un lado e inauguramos un nuevo bloque en nuestras plataformas. Se trata de “La Pregunta de la Gente”, en la cual nuestros seguidores de Instagram y Facebook pueden hacerle las preguntas que deseen a un miembro de la Compañía de Jesús.

En esta ocasión nuestro entrevistado fue Germán Méndez, sacerdote ordenado este año que actualmente trabaja en el Colegio San Ignacio Alonso Ovalle.

Aquí te dejamos las 12 preguntas seleccionadas y que Germán respondió sin pelos en la lengua.

1.- José Francisco Chaparro: ¿Cómo has vivido tu vocación religiosa estos meses de sacerdote?
Ha sido bien frenético el tiempo del ministerio. Es una etapa en que se te abren un montón de cosas muy llamativas y cosas que no tienes idea de cómo vivirlas. Ha sido un tiempo muy potente de consolación. El poder regalar consuelo, el animar, el celebrar el sacramento de la reconciliación o acompañar desde la fiesta es consolador. Y bueno, me he desbandado con matrimonios, en estos 6 meses llevo casi 20 y he disfrutado mucho los acompañamientos. Ha sido un tiempo de aprendizaje, de reconocerme y caer en cuenta de lo que es vivir la vocación sacerdotal en este contexto que no es poca cosa, porque ha tensiones y dinamismos, pero siempre maravillado de cómo uno puede sumar y hacer la diferencia incluso en una realidad como esta.

2.- Antonio (@drkoba79): ¿Qué significa ser bueno?
No creo que tenga que ver con cumplir cierto patrón. Es como lo que le pasa al joven rico que se acerca a Jesús y le cuenta todo lo que hace. Yo te diría que más bien tiene que ver con un proceso personal y ser bueno tendría que hablar primero de que estoy viviendo coherentemente con lo que soy, con autenticidad. Sería raro ser bueno sin ser uno mismo o ser bueno haciendo cosas que no me producen un bien, algo que me haga vibrar. Eso sería estar cumpliendo un rol o una responsabilidad. Por último, ser bueno también tendría que significar sumar algo más grande que mi propio proyecto, que lo que haga tenga impacto en otros.

3.- Jeremías Ortelli (Instagram @jeremiasortelli): ¿Cuándo te diste cuenta que era momento de tomar la decisión y entrar al noviciado? ¿Cómo obtuviste la fuerza para hacerlo?
Fue un proceso gradual. Yo estaba estudiando quinto año de psicología y había una pregunta que cada vez ganaba más espacio. Esto extra programático fueron tomando más espacio en mi vida, más gusto y deseo. Yo en ese entonces pololeaba y la verdad es cuando nos despedimos con esa ex polola me di cuenta de que tenía el corazón en otro lado. Ahí no es que decidiera entrar a la Compañía de inmediato, pero sí supe que tenía que hacerme cargo de lo que sentía y empecé a conversar con Pablo Walker sj. Sabía dónde estaba mi corazón y decidí escucharlo. Ahí pasó algo bien místico que fue caer en la cuenta de que si yo quería que Dios confirmara esto tenía que dejar que él me regalara lucidez frente a eso. Fui a la jornada vocacional en verano, pero todavía no tenía la convicción de entrar a la Compañía al año siguiente. Al final, Dios me regaló una paz que  daba lo mismo lo que pasara, daba lo mismo cortar la universidad. Mis padres también fueron generosos y me dieron toda la libertad. Sentí que Dios me regalaba todo, me mostró una manera en que de verdad estaba sintonizando con el modo en que estaba invitado a amar.

4.- Ernesto (@Ernestopics): ¿Qué palabra o momento evangélico en la vida de Jesús te anima a enfrentar la desesperanza?
Recuerdo un fragmento del Apocalipsis que hablaba de que cuando uno conoce la anchura y profundidad de cuánto Dios nos ha amado, todo parece encontrar su lugar. Cuando reconozco la profundidad del amor en mi historia a mí me regresa la esperanza. Ha sido un año de tensiones porque es duro ser cura en el contexto actual, pero desde la oración vuelvo a esa experiencia de sentirme amado y voy recuperando la esperanza.

5.- Rosendo Aedo (@oaedo): “¿Cómo has ido confirmando tu vocación, qué cosas te ha ido mostrando el señor en este camino y cómo has lidiado con los distractores y tentaciones de hoy?
Yo he aprendido que la confirmación de Dios se da en la medida en que uno ama y quiere su historia. Tiene que ver con no querer ser otra persona y siento que Dios me ha confirmado más, a ratos a palos, cuando yo quiero ser como otro. Y justamente esa es una distracción, el entrar en el dinamismo de querer ser otro, de compararme con el que tengo al lado o de querer ser como otros esperan que sea. Eso de tener que ser exitoso, agudo, intelectualmente profundo, eso te puede distraer mucho. He aprendido a golpes los límites personales. Porque, al final, ¿qué pasará cuando la vida no esté tan movida y con tanta consolación? Porque hoy las cosas funcionan, la gente te dice “oye, qué bueno tener un cura como tú”, pero ¿qué pasará cuando las cosas se pongan cuesta arriba? En lo relacional, me distraigo cuando dejo de hacerme vulnerable a los demás. Yo tengo una vida explícitamente llamada al celibato, pero en una comunidad e inserto en un misterio. Y las tensiones que me mueven desde ahí, afectivas, sexuales, tienen que ser vividas con otros.

6.- Luis Paredes (@luis_2001paredes): ¿Por qué decidiste seguir el camino del sacerdocio?
Tiene que ver con que yo de verdad siento que este es el modo donde estoy amando más y siendo más auténtico. Esto saca lo mejor de mí, me hace ser mucho más transparente, real y puedo vivir mi fragilidad con verdad. Si la vocación no hubiera irrumpido en mi vida probablemente hubiera estado todo muy organizado, planificado, y yo no sería el mismo probablemente.

7.- Dani Gómez (@danig.gomez) ¿Si tuvieras que ponerle un título a tu vínculo con Jesús ¿cuál sería? ¿Por qué?
No sé si es un título, pero tiene que ver con algo que lo está tomando todo. Es una relación que no me daña, que lo acoge todo, que no violenta mis límites y que además lo espera todo. En ese encuentro más personal, más íntimo, no tengo que ser otra persona. Me quiere así tal como soy, es una relación de aceptación y afecto.

8.- Marvin Murcia (@mjml15) ¿Cuál es la clave para que en el mundo exista más justicia y misericordia?
La justicia es algo que tenemos que reconquistar y va a estallar en la medida que nos volvamos a reconectar con nuestra humanidad, reconocernos más humanos y vernos como iguales. Habrá justicia en la medida que mi criterio aprenda cómo acoger al otro. En cuanto a la misericordia, no hay forma de vivirla sin haberla experimentado. O sea, somos misericordiosos porque hemos sido misericordiados y es lo mismo, en la medida que vivamos una humanización seremos mucho más capaces de vivir la misericordia.

9.- Fede Alba (@fedealba9) ¿Cómo cultivas tu vida espiritual?
Una pista para cultivar la vida espiritual es saber qué cosas me conectan. Una de esas es cantar, cuando yo dejo de cantar me doy cuenta de que no estoy tan bien, que algo me pasa y que puedo estar pasando por un proceso de sequedad espiritual. También me ayudan las buenas conversas. Me hace bien conversar con alguien y saber cómo está, qué lo está sorprendiendo, qué le está pasando. Y así como hay buenas conversas, la vida espiritual también se cultiva en los encuentros. Ponte, hace dos semanas después de hacer la misa el domingo en una población en La Granja terminé en la casa de una señora jugando a la Lota. Para mí eso es Dios haciéndose espacio por todos lados.

10.- Esteban Vivalda (@esteban.vivalda) ¿Cómo se puede entender el voto de pobreza, dentro de un ambiente de elite como lo es el de los jesuitas?
Ufff, sí, es cierto. Tuve la oportunidad de compartir en Colombia con varios compañeros de otras congregaciones y ciertamente no vivimos tan austeros como los franciscanos u otros. Tenemos cosas garantizadas, pero en la Compañía se da algo bien bonito, porque da lo mismo de dónde vengas, aquí te haces parte de una comunidad que le brinda las mismas posibilidades a todos. Entonces, en este mundo de elite donde tenemos más posibilidades que otros, la Compañía tiene otros modos de vivir la pobreza que no tiene que ver únicamente con cuantas lucas tenga, sino que es saber reconocer que dentro de ese mundo de elite tiene una responsabilidad. Es un modo de afrontar las renuncias cotidianas, vivir un proyecto común y no personal, él dejarnos conducir por lo que Dios quiere y no lo que nos conviene. El cómo vivimos más pobremente debe ser algo que nos interpele en todo lo que hacemos. Incluso debe interpelarnos en cómo estar donde estamos, porque la pobreza también interpela a un modo de relacionarnos que es más difícil de captar y que tiene que ver con nuestro modo de ejercer el poder.

11.- Rodolfo San Martín: ¿De qué forma la Compañía de Jesús puede cooperar con la Iglesia en estos momentos?
El carisma de la Compañía es un tesoro que no solo nos pertenece a nosotros, pero sí tenemos cierta expertiz en el discernimiento. La espiritualidad ignaciana tiene un empuje y un arrojo que es bien llamativo. La gran apuesta de la Compañía debería ser renunciar a ser auto suficiente y estable. Además, aunque no es parte de nuestro carisma, algunos por su modo de ser deberían ponerse al servicio de la Iglesia por ejemplo como obispos. En un contexto que demanda un modo distinto de estar esperaría que alguno de mis compañeros lo haga.

12.- Hugo Ormeño (@hugo_matiasormeno): ¿Dónde van los ateos después de morir?
Aquí yo me lanzo a la piscina no más, pero me cuesta pensar que después de la muerte no va a haber algún tipo de encuentro amoroso con los que han sido parte de nuestra historia. Siento que para un ateo volver a su origen tendrá que ver con encontrarse con quienes lo han amado en su historia. Esto no se trata de si se va a salvar o no se va a salvar, tiene que ver con un encuentro que de verdad logra poner todo en interacción. Para el que no cree en Dios tendrá que ser algo así de potente, de poder mirar al mismo tiempo toda la historia.