Oración Vocacional: San Alberto Hurtado

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Tú que con toda humildad y verdad,
descubres huellas del paso de Dios
por tu vida, reflexiona serenamente…

“Tus grandes aptitudes,
tu sentido social,
tu espíritu apostólico,
tu capacidad de arrastre y organización,
tu don de simpatía,
tu facilidad para orar…
son dones de Dios.

Ellos no te han sido dados
para que te recrees vanidosamente en ellos,
ni para captar aplausos,
ni como medios de surgir orgullosamente,
sino como poderosas herramientas de acción,
dadas en servicio de la comunidad.

Si alguna vez en tu vida
recibes un llamado a algo grande y generoso,
¡no vaciles!”

No vengas a nosotros si es que amas
a la Iglesia como a una madrastra
y no como una madre;
no vengas si piensas que con ello
vas a hacer un favor a la Compañía de Jesús.

Ven si para ti el servicio a Cristo
es el centro de tu vida.

Ven si tienes unas espaldas
suficientemente fuertes,
un espíritu abierto,
una mente razonablemente abierta
y un corazón más grande que el mundo.

Ven si sabes ser bromista y reírte con otros
y… en ocasiones, reírte de ti mismo.

San Alberto Hurtado
1901 – 1952